Una Liga para el recuerdo

 

Una Liga para el recuerdo.La historia perfecta sólo podía terminar de una forma: de la única que conoce el equipo A del Peón Negro. Por supuesto, con buen ajedrez y con victoria. Un nuevo título, la primera Liga del club, en el año del estreno. Una temporada impecable e inolvidable. Un curso en el que comenzó a sonar el nombre de Peón Negro en el ajedrez catalán. Un nombre que empieza a infundir respeto entre los rivales y que siempre recordarán con cariño quienes alguna vez tuvieron el honor de enfundarse el polo de los madrugones.

El ritual de los domingos. El de apagar la alarma y aún entre sueños buscar en el armario la zamarra del equipo. El de imaginar la próxima partida de camino al club. El del café con los compañeros. El de las arengas matutinas vía Whatsapp… Ese ritual de domingo ha unido a maestros como el MK Luis Luna y a novatos como Jorge Cantero o Marc Cacho. Sin distinciones. Unidos por las ganas de disfrutar del ajedrez y la ilusión de agrandar la leyenda de un grupo humano excepcional. Por eso cada semana la alarma sonaba mejor y el polo, aunque quizá algo encogido, enorgullecía aún más a quien se lo ponía.

Peón Negro es ajedrez. Las lecciones, que se echarán de menos, de Humberto Hernández y la dedicación apasionada de Ricard Palau; las rocambolescas teorías de David Merayo y el humor soviético de Stefan Afteni; los almuerzos en equipo y las eternas tardes de blitz. Ajedrez, en definitiva. Por eso ha culminado un año perfecto en Segunda Provincial, una categoría en la que incluso le sobró una jornada para adjudiarse la primera plaza de grupo y de la que se ha proclamado campeón absoluto tras un play-off igualmente excelso.

Los resultados fueron contundentes en cuartos y semifinales: sendos 5-1 del Matagall y Cervelló para afrontar con confianza la Copa y prepararse para la última gran gesta. Sólo faltaba un triunfo, en Sabadell ante el Chessy, para redondear la temporada perfecta. Hubo mil cambios en la alineación hasta que por fin llegó el gran día. Pero poco importaban. Los nombres propios son lo de menos o, al menos, eso transmitió al colectivo Sergi Vela, el ‘Sabio de Bell-lloc’, un motivador nato capaz de involucrar al máximo al ajedrecista más duro o al recién llegado. Porque, ¿qué club podría permitirse competir en la final sin sus jugadores número 2, 4, 6 y 8 del orden de fuerzas?

Peón Negro puede porque sus últimos tableros juegan con la tranquilidad de saber que, por delante, cuentan con auténticos colosos que, seguro, darán al equipo un colchón de puntos en cada match. En Sabadell, volvió a cumplir con esta misión el invencible Humberto Hernández. Primer punto exprés y camino abierto para José Manuel Domínguez, que sumó pronto el 0-2. Pero se trataba de una final; también había que sufrir. Supieron hacerlo Luis Luna y Ricar Palau, que pese a no lograr puntuar, alargaron sus partidas y frenaron todo lo que pudieron la moral del resto de rivales, que nunca se vieron cerca en el marcador. También sufrió Julián García para arañar unas tablas que, a la postre, valdrían un título. Y se sobrepuso a momentos realmente críticos el ‘Inmortal’ David Merayo para llevar el primer trofeo liguero a las vitrinas del club con el 2,5 a 3,5 definitivo.

Porque eso también es ajedrez: sufrir, competir y alcanzar el éxito. Las copas, para quienes han puesto en ellas su esfuerzo, no están hechas de metal ni de vanidad, sino de grandes recuerdos. Cada copa que luzca en la vitrina no hará más que agrandar la leyenda de un club recién creado que ha sido capaz de fulminar hasta la expectativa más optimista. De reconocer el trabajo bien hecho, ante el tablero o con una cerveza de por medio. De recordar a quien apaga enfurruñado la alarma el domingo por la mañana que tiene el privilegio y la responsabilidad de participar en algo único. Porque la historia perfecta de ajedrez ha encontrado en esta Liga de Segunda Catalana el final perfecto. Pero sólo ha terminado el primer capítulo. La leyenda se seguirá escribiendo y la vitrina, simplemente, lo recordará siempre con orgullo.

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José M. Domínguez