Peón Negro arranca su año de confirmación

Peón Negro arranca su año de confirmación.”¿El Peón Negro? ¿Y en qué categoría está?”. La curiosidad llevaba a algunos a preguntar hace apenas meses. Hoy los rivales afirman: “Nos ha tocado el Peón Negro”. Y se preparan para una lucha que saben será exigente. El respeto se gana.

Se habla de un club de moda, de un grupo que se lo pasa bien y presume de equipo en cualquier torneo. Se hacen notar sus ajedrecistas y se hace respetar el nombre de Peón Negro, que destaca en las salas de juego por unos ya famosos polos blancos. Fue el club revelación de la pasada temporada. Pero eso queda ya muy lejos.

Porque, en el ajedrez, como en cualquier disciplina que requiera dedicación, llegar puede ser complicado; pero lo realmente difícil es mantenerse. El reto para un club que en su año de debut atestó la vitrina de trofeos será, al menos, mantener el nivel competitivo y humano que volvió a colocar la calle Comtes de Bell-lloc en el mapa ajedrecístico de Barcelona.

La fase territorial de la Copa Catalana se presentaba como piedra de toque. Arrancaba oficialmente el nuevo curso. Con el subcampeonato de Segunda División logrado hace un año aún en mente. Con el bloque que le dio el éxito. Con el recuerdo a los que esta vez se tendrían que confirmar con seguir el evento a distancia (a mucha distancia alguno) y con ánimos para los que se estrenaban en la familia.

Al conjunto A le tocaba pelear este año en Primera. Un escalón más. El listón, exigente, estaba fijado; pero también el camino. Y lo cierto es que a Joan Trigas, Felipe Delgadillo, José López, Louis Lima y Stefan Afteni les costó coger velocidad de crucero.

El intenso sistema de competición, olímpico, a ritmo activo, con cinco partidas por la mañana y cuatro por la tarde; propiciaba la igualdad. Costaba marcar diferencias. Y, de hecho, fue el equipo B el mejor clasificado de Peón Negro a la hora del descanso de mediodía.

El logro de este segundo equipo merece mención especial, ya que alineó a jugadores, como Ricard Palau, Jorge Cantero y Albert Budó, que han dado un salto meteórico en su ajedrez. Un grupo muy parecido al que sufrió en esta misma competición, en Tercera, un año atrás; y que terminaría la última ronda de la fase territorial de 2019 a un paso de clasificarse entre los mejores de Segunda.

A los conjuntos C y D les tocó curtirse, aprender y disfrutar de un torneo único para adquirir experiencia y vivir el ajedrez. Para algunos, la imagen del Diseny Hub abarrotado de ajedrecistas y tableros quedará siempre grabada. Igual que la sensación de responsabilidad por su equipo o la presión cuando el reloj amenaza más que la táctica. Sensaciones únicas y necesarias para seguir creciendo.

La comida sirvió a todos para terminar de soltar los nervios. Quedaban por delante cuatro rondas y empezaban a definirse las metas. El B apretaría espoleado por su hermano mayor, con la motivación de verse en las mismas mesas que el primer equipo. Pero el A quería más y volvería a hacer una demostración de poderío en los momentos decisivos.

Luis Luna, Felipe Delgadillo, Julián García y José López, que jugaron sin relevos toda la tarde; necesitaban un milagro en las dos últimas rondas para poder levantar un trofeo. La tensión suele aparecer en esos momentos. Sin embargo, el 4-0 de la ronda 8 y los tropiezos de los rivales directos dibujaron un nuevo escenario para la épica. “El Peón Negro nos ha tocado”, dirían entonces los integrantes del equipo rival. Porque tampoco ellos tienen dudas a estas alturas. A los de Comtes de Bell-lloc no les iba a temblar el pulso: 0-4 y a esperar resultados pegados al móvil. ¡Segundos!

Así llegó a la vitrina de Peón Negro un nuevo trofeo. No uno más: el de la confirmación. Una nueva declaración de intenciones y una muestra de que la suerte tiene poco que decir en este deporte y que poco tuvo que ver en la fulgurante irrupción del club en el panorama ajedrecístico la pasada temporada. El trabajo da sus frutos para todos, y los números lo corroboran. El Peón Negro A, por Elo, partía como clasificado 102, y terminó 35º de la general y subcampeón de Primera con 21 puntos. El conjunto B comenzaba como 127º y concluyó 105º con 16,5 puntos. El C pasó del puesto 149 al 144 con 12,5 puntos. Y el D, que terminó 150º, sumó 11 puntos.

Continúa el éxito de todos. Desde los que tuvieron la oportunidad de defenderlo en los tableros, hasta quienes empujan con su trabajo menos visible, quienes animan desde lejos o quienes simplemente hacen más grande Peón Negro cuando acuden al club a disfrutar de unas partidas en sus ratos libres. Ahora puede que sigan yendo al club de moda, pero no al club revelación.

 

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José M. Domínguez